Último reducto de naturaleza viva que nos queda en El Coronil. ¡ Conócelo y Cuídalo !



domingo, 25 de noviembre de 2012

ARAÑA NEGRA

MACROTHELE CALPEIANAAraña negra de los Alcornocales






Hace unos años podíamos encontrarnos en bastantes zonas de Pilares unas telas de arañas en forma de embudo bastante compacto en las que si hacíamos vibrar con cuidado alguno de sus hilos, podríamos engañar a su inquilina haciéndola creer que un insecto había caído entre sus redes. Entonces veíamos salir de ese tubo una araña de dimensiones considerables de un color negro casi brillante que contrastaba con el fondo blanco níveo de la tela compacta de su nido. Se trata de la Macrothele calpeiana, una araña incluida en el convenio de Berna como especie estrictamente protegida y propuesta para su inclusión dentro del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Actualmente figura como especie vulnerable en el Libro Rojo de los Invertebrados vulnerables de España.

Perteneciente a la familia de Hexathelidae, se refugia bajo las piedras, no excavan galerías sino que aprovechan los huecos y tapizan con seda el refugio proyectando fuera de ésta un mantel grande y acabado en forma de embudo que le sirve para capturar sus presas.

Esta araña no la podremos encontrar fuera de Andalucía y es más, en nuestra comunidad la encontraremos sólo en la provincia de Cádiz donde es frecuente en casi toda la provincia, también en algunas zonas de Málaga, una población en el norte de Huelva (Sierra de Aracena) pero más pequeña y una tercera población en el norte de Granada. No la he encontrado mencionada en la provincia de Sevilla, pero como es obvio por las fotos, aquí en El Coronil en la zona de Pilares, sí la tenemos aunque creo en franco retroceso.

Sería una lástima que por no respetar su entorno o simplemente porque destruyamos por destruir sus nidos, dentro de unos años no podamos encontrar ésta preciosa y única araña en este espacio tan nuestro.

PRINOBIUS MYARDI


PRINOBIUS MYARDI


Este coleóptero de la Familia de los Cerambícidos es delos escarabajos más grandes de la península ibérica. 

Las hembras de esta especie ponen sus huevos entre las rendijas de la corteza de las encinas o bien aprovechando la tala de una rama, cualquier herida etc. Las larvas nacidas de los huevos excavan galerías hacia el interior haciéndose estas cada vez más grandes a medida que crece la larva, permaneciendo allí entre dos y cuatro años. Se va alimentando de la madera muerta del árbol por lo que no hace daño directamente a éste, aunque sí puede causarlo indirectamente por roturas de ramas debido a las excesivas galerías. Cuando se acerca el momento de la metamorfosis, la larva que puede medir hasta siete u ocho centímetros, excava una galería hasta la superficie para hacerle fácil la salida al insecto adulto. Vuelve al interior para pupar y transformarse en crisálida. El adulto saldrá en el verano siguiente, sobre todo en el mes de julio, que vivirá unos dos meses alimentándose del jugo de la savia y jugos que exudan algunos árboles.

En general en Andalucía podemos decir que no es una especie rara y aquí en Pilares casi se podría hablar de plaga, ya que podemos ver muchas encinas perforadas por los agujeros de salida (aunque sus larvas se alimenten de la madera muerta) dejando a estos árboles debilitados y sin protección frente al viento y al peso de las ramas, pudiendo estas resquebrajarse y desprenderse del tronco como ya hemos visto alguna que otra vez aquí.

Vista de las galerías en un viejo tocón de encina

Adulto todavía con restos de madera de la galería




domingo, 5 de diciembre de 2010


CURILLA

CURILLA (Meloe majalis)
Este es un escarabajo perteneciente a la familia de los meloidos es bastante curioso, no sólo por su forma que no parece la de un coleóptero, sino también por lo complicado de su metamorfosis.
Las hembras de esta especie (foto) tienen los élitros muy pequeños en contraste con el abdomen que es muy desarrollado para poder albergar los miles de huevos que hace en la puesta. Esta cantidad ingente de huevos es necesaria para compensar la pérdida de individuos (larvas) que sufre como consecuencia de su metamorfosis tan complicada.
Apareándose

La hembra después de aparearse con el macho, excava un agujero en el suelo en el que deposita los huevos y que luego cubre con arena dejando el lugar como si nada hubiera pasado.

Excavando para la puesta

Una vez nacen las larvas de los huevos, estas tienen que trepar por el tallo de una planta y dirigirse hacia una flor. Allí esperar a que llegue una abeja a la que poder encaramarse y que la lleve hasta la colmena donde se bajará para dirigirse en busca de una larva de abeja de la que dará buena cuenta. Tras lo cual se estará alimentando de la miel que le surtirán las abejas . Realizará su primera metamorfosis, para seguir alimentándose de polen en la colmena


Estos escarabajos todo de color negro pero con unos tonos rojos, están advirtiendo a los posibles depredadores de su toxicidad, por lo cual al ser molestados o verse amenazados, exudan como medida disuasoria, un líquido rojo y maloliente de entre los segmentos del abdomen y que en la mayoría de los casos suele ser suficiente para auyentar al enemigo.

Recuerdo que cuando niño en el campo nos encontrábamos un curilla, como lo llamamos por aquí debido a su traje negro y bordes rojos parecido al que llevaban los antiguos seminaristas, les tirábamos una saliva para hacer que expulsara ese líquido rojo tan característico.
 
Hembra en plena puesta

Alimentándose
Preámbulos al apareamiento

MARIPOSA ARLEQUÍN


- Zerynthia rumina -


Paseando cualquier mañana de primavera por Pilares, podremos ver pasar rápidamente o bien revoloteando de entre las distintas flores para recoger su néctar, a esta bonita mariposa. La encontré posándose sobre esta jara y parecía que quería ser fotografiada para salir en la portada de cualquier blog en internet. Se dejó hacer todas las tomas que quise -algo que por otra parte no es nada habitual- . Pero no son estas plantas las que realmente les interesan ya que, para poner sus huevos inicia la búsqueda de una aristoloquiácea, aquí la Aristoloquia baetica, planta nutricia de sus larvas. Éstas al comer de ellas ingieren los acaloides, sustancias tóxicas que contiene la planta pasando a las orugas que, sin embargo no se ven afectadas ya que no los digieren sino que los acumulan en su cuerpo confiriéndoles así una defensa contra pájaros y otros posibles depredadores. Por ello las orugas se visten de vivos colores con excresencias espinosas que sirven de advertencia de su peligrosidad y mal sabor.

Esta mariposa perteneciente a la familia papilionidae suele medir de 4 a 5 cm, resulta por aquí inconfundible por sus alas ajedreceadas coloreadas de rojo, amarillo y negro, que recuerdan la figura de un arlequín, de ahí su nombre vulgar. Éstas también heredan de las orugas su poder tóxico, recordándoselo también a sus enemigos con esa combinación de colores (rojo-negro-amarillo) que, quien los porta y en el lenguaje de la naturaleza , es como llevar un cartel diciendo: ¡Peligro, no me comas!
La principal amenaza para su existencia es la pérdida del hábitat, en cuanto la planta de la que se alimentan sus orugas comiencen a escasear o desaparecer, éstas lo harán también con ellas. Otro problema añadido para ellas también es la caza a la que es sometida por parte de coleccionistas.






POLILLA TIGRE

- Arctia villica -




Esta mariposa nocturna nos llama la atención por ese bello contraste de colores con que se adorna, al igual que todos los de la familia de arctidos. Su fin es, como ya hemos comentado en otras especies, advertir a los posibles depredadores: ¡Ojo, si me comes lo puedes pasar mal!
La que vemos en la foto, la encontré reposando en una mañana algo nublada de mediados del mes de abril. Esta es una mariposa hembra y la podemos diferenciar del macho por sus antenas filiformes, las del macho son plumosas. Sus alas anteriores son negras con unas 8 a 10 manchas de color crema que a veces algunas se unen formando bandas. Las posteriores son amarillo-anaranjado. Su abdomen es rojo anaranjado con puntos negros en los segmentos y el final rojo. El tórax es negro y piloso.

Estas mariposas poseen además en el tórax unas membranas que pueden hacer vibrar emitiendo un sonido (ultrasonido) característico que, además de servir para conectar con la pareja les vale para interferir en el aparato de ecolocalización de los murciélagos y así evitar ser cazadas en pleno vuelo o en reposo.


ENCINA


domingo, 30 de enero de 2011





LA ENCINA (Quercus rotundifolia)
ADENTRÉMONOS EN SU HISTORIA
Hubo un tiempo en que toda la península Ibérica estaba cubierta de frondosos bosques, siendo muchos de ellos encinas. Estas grandes espesuras provocaban en los hombres sentimientos de temor, miedo e indefensión que les llevó a situar en ellos espíritus y dioses, a reverenciar a los árboles y hacer de los bosques algo sagrado. Se han encontrado escritos haciendo referencia a una antigua ley de prohibiciones, normas y castigos para la protección de encinares sagrados que sin duda debió haber bastantes en la península.
No es de extrañar que estos árboles estén tan unidos a la cultura popular y que hayan sido objeto de rituales de adoración, de leyendas etc..
Los celtas la llamaron “ kaërquez “, que significa árbol hermoso, de la que proviene su nombre genérico “Quercus”. Fue para ellos árbol sagrado y en la península Ibérica recibió culto por parte de los celtíberos.
Los druidas, sacerdotes celtas, eran grandes sabios y conocían muy bien los árboles. El mismo nombre de encina parece ser que proviene de esta palabra druida, “dryadas” que significa “ sacerdotes de las encinas” o de los robles. Para ellos era el árbol de la vida, un árbol bendito que podía curar enfermedades y en donde ellos además realizaban sus rituales y reuniones . Se dice que solían comer bellotas antes de realizar sus profecías.
Los druidas en sus rituales danzaban alrededor de una encina. Los griegos celebraban sus reuniones en las que se tomaban las decisiones más importantes bajo una encina sagrada. Cerca del santuario dedicado a Zeus en Épiro practicaban la adivinación oyendo el murmullo que producía el viento al pasar entre las hojas de una gran encina. En la Edad Media simbolizaba la inmortalidad al considerar su madera imputrescible.
En la tradición celta si un enfermo era pasado entre las hendiduras de la corteza de una encina, este sanaba. Creencia ésta, practicada hasta no hace tanto tiempo en algunos lugares en las que si a las doce en punto de la Noche de San Juan a los niños herniados se le hacía pasar por una encina hendida, curaban.
Creencias y tradiciones ya perdidas, como la de quemar en las noches de navidad un tronco de encina al que se le derramaba vino tres veces, sus restos y cenizas protegerían la vivienda de tormentas y sanarían enfermedades.
Es evidente que el fin último de todas estas tradiciones era la de que el espíritu del árbol con su poder, intercediera por ellos y les otorgara su benevolencia. Todas estas creencias fueron poco a poco desapareciendo con la llegada y expansión del cristianismo y su doctrina.
Vestigios de estas tradiciones los podemos ver rastreando en las distintas apariciones de vírgenes en árboles, sobre todo encinas a partir del s.XIII, en plena reconquista.
Descendientes de aquellas encinas sagradas son las que hoy podemos ver en Pilares. Es el árbol más característico, el que se da en mayor número y el que conforma por tanto el aspecto general del paisaje junto con el acebuche y arbustos como la coscoja, el lentisco o el mirto. Perteneciente a la familia de las Fagáceas, la subespecie de encina que aquí nos encontramos es la Quercus rotundifolia.

Sus hojas son coriáceas, elípticas, con el haz brillante y el envés blanquecino y pubescente (con pelitos), de márgenes dentados incluso espinosos hasta enteros.
Estas se ven atacadas en gran número por un insecto (díptero) que les produce unas excresencias, pequeños bultos llamados agallas y de las que hablaremos más adelante.
Sus flores masculinas en amentos colgantes, son amarillentas reunidas en inflorescencias. En la época de la floración, las encinas se llenan de estos amentos por lo que toman un color amarillento.
Flores masculinas (Amentos)

Las flores femeninas nacen sobre los brotes del año y solitarias o en grupos de dos. El tipo de polinización es anemógama (a través del viento), cosa que podemos comprobar agitando una de sus ramas, se desprenderá una nube de polen que se irá dispersando con el aire hasta hacerlos llegar a los órganos femeninos de la flor.

Flor femenina
También las flores masculinas se ven atacadas por otro insecto ( en este caso himenóptero) produciendo entonces otro tipo de agalla.
El fruto de la encina es la bellota, utilizados tradicionalmente para alimentar a los cerdos. Algunas encinas producen bellotas bastante dulces por los que también el hombre las come, aunque no debe abusarse de ellas por la presencia de taninos que pueden provocarnos problemas intestinales.
Bellotas a madiados de Julio
La encina, que la conocemos también con el nombre de chaparro, es una planta especialmente adaptada a los rigores del clima que aquí padecemos, sobre todo en verano (altas temperaturas y falta de agua). Toda ella está en función del ahorro de agua y protección del calor.
Sus hojas pequeñas perennes, permanecen en el árbol entre dos y cuatro años. La superficie de la hoja está cubierta de una capa cérea que hace que la hoja sea rígida y endurecida, es lo que llamamos esclerófila (del griego “skleros” =duro y “phyllon”=hoja).
Esta cutícula que cubre la hoja por el haz hace que disminuya la evaporación del agua y la borra de pelos grisáceos que cubre el envés, protege a los estomas (pequeñas aberturas por la que las plantas realizan el intercambio de gases y vapor de agua) que allí se encuentran, permitiendo así una menor pérdida de agua.
Este árbol además utiliza otras estrategias para soportar los rigores del clima. Cuando el agua más escasea, cierra los estomas minimizando así al máximo la pérdida de agua, incluso se ha comprobado que las encinas trabajan más a primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde realizando la fotosíntesis en esas horas de menos calor, mientras que en las horas centrales del día cierra los estomas y se reduce la actividad fotosintética.
Como ya hemos dicho la encina es un árbol perennifolio y aunque no dejar caer las hojas en otoño consigue el mismo objetivo que otros que sí las pierden, ya que permanece inactiva en los meses de invierno. Pero a llegar la primavera tiene una gran ventaja con respecto a estos otros ya que no tiene que renovar todo su follaje y por tanto no tendrá que emplear recursos que después le harían falta ante la más que probable escasez de agua a la que se tendrá que enfrentar.
La naturaleza nos aporta ejemplos como este de la encina de los que debiéramos aprender; cuando no se dispone de muchos recursos, no arriesgar, adaptarnos y aprovechar los momentos favorables.
No debemos confundir la encina con la coscoja, especie asociada y perteneciente a la misma familia que también abunda mucho en Pilares. Distinguirlas cuando adultas es fácil, pues la encina es un árbol y la coscoja un arbusto. Cuando la encina es joven la podemos confundir ya que ésta entonces posee unas hojas punzantes como las de la coscoja . Se trata de una adaptación al medio que utiliza como mecanismo de defensa para evitar ser comida por los animales cuando todavía su porte es bajo. A medida que el árbol crece y sus hojas están lejos del alcance de los herbívoros van perdiendo esta característica. Lo que no ocurre en la coscoja que al ser un arbusto presenta siempre un porte bajo y hojas espinosas.
También el fruto de la coscoja es una bellota como el de la encina pero se distingue del de ésta porque presenta una caperuza que llega hasta la mitad del fruto y con escamas punzantes. En la encina el capuchón cubre sólo una tercera parte y no posee escamas.
Una última diferencia que podremos apreciar es que el envés de las hojas de la encina como ya hemos visto está cubierto de pelo blanquecino-grisáceo y en la coscoja es de un verde brillante sin vello.
USOS Y PROPIEDADES MEDICINALES
La encina ha sido utilizada de siempre por el hombre. Con su madera, muy dura y capaz de resistir el peso y la humedad ha fabricado herramientas, como mangos de azadas, arados, carros o vigas.
La madera también tiene muy buena combustión por lo que es muy utilizada para el fuego de chimeneas ya que desprende mucho calor y también para producir carbón vegetal.
Sus frutos, las bellotas, son también utilizados en la alimentación de cerdos dedicados a la producción del jamón de bellota, muy apreciados por su sabor y aroma. Las más dulces son también consumidas por el hombre como frutos secos. Son ricas en hidratos de carbono, siendo su composición química la siguiente:
- Agua 30%
- Hidratos de carbono 52% (9% fibra)
- Lípidos 8%
- Proteínas 5%
- Calcio 70 mg/100 g
- Potasio 600 mg/100 g
- Fósforo 80 mg/100 g
La corteza y las agallas son ricas en la producción de taninos, sutancia que cumple funciones de defensa por resultar ser tóxica para los herbívoros. Sin embargo se ha utilizado para curtir pieles ya que los taninos reaccionan con las proteínas del colágeno de las pieles de los animales uniéndolas entre sí. Esto le confiere resistencia al calor, a la putrefacción y al ataque de los microbios.
Entre sus propiedades medicinales, las agallas se han usado por su alta concentración en taninos, para tratar enfermedades del aparato digestivo, indigestiones, diarreas o inflamaciones del tubo digestivo. También aceleran la cicatrización de heridas por poseer propiedades astrigentes (cicatrizantes, antiinflamatorias y antihemorrágicas).
PLAGAS Y ENFERMEDADES
Aquí en Pilares las encinas son atacadas por un coleóptero cerambícido, el Cerambyx cerdo  y su primo el Prinobius myardi, ambos son de los escarabajos de mayor tamaño que tenemos en la península. Este escarabajo durante dos o tres años que dura su fase larvaria, excava en su interior una serie de galerías hasta que emerge al exterior en forma de adulto dejando un agujero de tamaño considerable en el tronco. Este rastro lo podemos seguir en muchas de las encinas de más edad.

A pesar de que a veces son muchos los agujeros que encontramos en un sólo árbol, parece que no hacen demasiado daño al mismo, ya que este insecto se alimenta de la madera muerta sin llegar a afectar al tejido vivo. Si bien, en algún momento puede llegar a hacer que se desprenda alguna rama a consecuencia de la debilitación de la madera.
Estos grandes orificios que dejan a la vista los insectos adultos, a veces son aprovechados por otros insectos para pasar al resguardo el duro invierno, como estas avispas de la foto (realizada en pleno mes de Diciembre) que, en cuanto llegue la primavera saldrán en vuelo para fundar cada una su propio panal.

Antes de continuar con el apartado de Plagas vamos a conocer qué son las agallas, ya que nos vamos a encontrar en este árbol dos diferentes y alguna más en el lentisco y aladierno.


Prinobius myardi recién salido de su cámara pupal
AGALLAS
Las agallas son excresencias que se producen en algunas plantas en respuesta al ataque de un insecto. Estas excresencias en realidad son pequeños tumores producidos en la planta cuando un determinado insecto, en su fase larvaria empieza a comer de sus hojas. Comienza entonces un crecimiento anómalo del tejido con la intención de aislar al atacante. Una vez dentro, la larva se va desplazando por el interior de cámara y en toda su superficie, lo que asegura un crecimiento regular de la agalla y su lugar de abastecimiento. Cada insecto produce una forma peculiar de agalla, por eso las podremos encontrar de muy diferentes formas y tamaños.
Cuando la larva se ha desarrollado, pasa al estadio de pupa y, normalmente en la primavera del siguiente año, emerge el insecto adulto dispuesto a comenzar un nuevo ciclo.

Agallas inducidas por Dryomya lichstensteini
Ya que hemos conocido cómo se forman las agallas, vayamos al insecto que provoca una de ellas y del que también podremos ver sus huellas. Si miramos bien entre las hojas de una encina cualquiera, casi seguro veremos algunas con unos pequeños bultos en el envés. Se trata de agallas que han sido inducidas por un insecto díptero, la Dryomyia lichstensteini. Los adultos de esta pequeña mosca aparecen en abril y están volando hasta mediados del mes de mayo. Las hembras de esta especie hacen una puesta de unos 150 huevos en los brotes jóvenes de ese año. Las larvas que nacen a finales de mayo o principios de junio, comienzan a alimentarse en el haz de las nuevas hojas. Como respuesta a ello y como mecanismo de defensa del que acabamos de hablar, el árbol produce estas agallas dentro de la cual este acaba completando su ciclo. Estas agallas son pequeñas y duras, de forma ovoide y del mismo color que el resto de la hoja.

Agalla inducida po Plagiotrochus quercusilicis
Pero aún podremos encontrar otra agalla más, pero esta mucho menos frecuente y no tan duras en las hojas o en las flores masculinas de las encinas o también de las coscojas en primavera. Nos llamará la atención porque cuando están maduras toman un color rojo brillante . Se trata esta vez de un himenóptero, Plagiotrochus quercusilicis, una pequeña avispilla cinípida.
Por último hablaremos también de su fruto. Seguramente todos nos hemos topado alguna vez con una bellota que al abrirla, nos encontramos un pequeño "gusano". Se trata de la larva de un gorgojo, coleóptero curculiónido. La hembra de este insecto perfora la bellota con su pico donde pondrá un huevo que empujará hasta el fondo del agujero. Cuando esta nace se alimentará de la bellota hasta que, pasado unos 40 días, la larva abandona el fruto dejando un característico orificio de salida. Luego se deja caer y se entierra en el suelo donde construye un lugar para invernar y poder pupar a comienzos del siguiente verano. Fase que termina al cabo de aproximadamente un mes o algo más, emergiendo a finales de verano o principios de otoño, para comenzar un nuevo ciclo.
Dejemos que sea Antonio Machado el que nos diga unas últimas palabras sobre la encina:

Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo ante la ley de la vida,
que es vivir como se puede.
El campo mismo se hizo
árbol en ti parda encina,